Entre comillas

Etiquetas: ,

Mal asunto cuando a La Jornada se le multiplican las comillas. Es uno de los recursos básicos del lenguaje en que se entienden sus lectores: a veces sirven para poner en duda una noticia, una declaración, casi siempre indican que hay que leer entre líneas y entender seguramente lo contrario de lo que se dice; más allá de cierta cantidad, la realidad entera se tambalea, todos los gatos son pardos, escurridizos, fantasmales.

En la nota del martes pasado que anunciaba las protestas del SME, por ejemplo, iban entre comillas el “paro cívico”, el “cierre” de oficinas públicas y las “visitas” a bancos y medios de comunicación, también la idea de que los legisladores “utilizarán su fuero”.

El “cierre” es una innovación al concepto de huelga o paro: ya no hace falta que los trabajadores de una empresa decidan suspender el trabajo como forma de protesta, porque hay luchadores sociales que se hacen cargo. Según La Jornada el paro se iniciaría “con el ‘cierre’ de varias dependencias, como las secretarías de Hacienda y del Trabajo y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde se impedirá la entrada de personal a laborar”. Así es más cómodo. Ya sin comillas se explica que, después, “organizaciones sociales cerrarán simbólicamente varios bancos y pararán diversas instituciones de educación media y superior”. Se anuncia “una ‘visita’ a Gobernación, así como a diversas instituciones bancarias y hasta tiendas departamentales y negocios de comida rápida”; la ironía de la expresión sirve para hacer patente la amenaza, sin necesidad de decir nada, y el texto sigue: “trabajadores del SME –principalmente mujeres– realizarán ‘visitas’ a diversos medios de comunicación”. Visto lo cual, está claro que el “paro cívico” es paro y es cívico sólo entre comillas.

Lo más interesante es el anuncio de que “legisladores de varios partidos, ‘amparados por su fuero’, buscarán ingresar a las oficinas centrales de Luz y Fuerza del Centro”; se repite más abajo: “diputados y senadores que apoyan el movimiento llegarán a las instalaciones de Luz y Fuerza…donde ‘utilizarán su fuero’ para ingresar a las instalaciones”. En serio, ¿qué se imaginan que es el fuero? Según la constitución, los representantes “son inviolables por las opiniones que manifiesten en el desempeño de sus cargos”, pero eso no incluye emprenderla a empellones, puñetazos y trompadas contra la policía. Todavía eso no cuenta como manifestación de opiniones. Por lo demás, “los diputados y senadores son responsables por los delitos que cometan durante el tiempo de su encargo”; la cámara tiene que aprobar que se proceda contra ellos si son acusados, pero eso no significa que estén autorizados para delinquir. Pensándolo bien, podría ser que en el contexto de un “paro cívico” aporrear a un policía no sea delito, sino sólo “delito”.

 

La Razón, 12 de noviembre de 2009