No nos equivocamos

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La entrevista es un género resbaladizo. Siempre se corre el riesgo de hablar más de la cuenta. Por eso los políticos procuran decir lo menos posible. Si el periodista va de palero, tratan de convertir la entrevista en un discurso, y es aburridísimo; si va de agente del ministerio público, es un juego de medias palabras, matices, salvedades y silencios, y es más aburrido todavía. En general resultan decepcionantes: hay a veces la declaración para ocho columnas, preparada de antemano, y a veces un resbalón, que también sirve para los titulares. Lo más frecuente es que haya que leer entre líneas para enterarse de algo de mediano interés.

Leo la entrevista-proclama con Andrés Manuel López Obrador que publicó La Jornada el domingo pasado, para celebrar el tercer aniversario de la República Legítima. Ocupaba casi entera la primera plana: “AMLO: el desafío en 2012, volver a ganar a la mafia del poder”. Larga, de mil doscientas palabras, sin una sola acotación del reportero. De entrada, su reflexión a tres años del 2006: “Hay dos elementos. Lo primero es que ha sido correcta la estrategia que seguimos después del fraude… El segundo elemento es que, en términos políticos, fue acertado el mantener una postura sin titubeos…” Y tiene sus encuestas como respaldo: “Hoy te puedo decir, porque lo acabamos de medir, que hay 15 millones de ciudadanos que votarían por nosotros si hoy fuesen las elecciones”. Es raro que no hayan salido a votar el pasado mes de julio, pero todo es posible.

Reparo en que su “reflexión”, tres años después, consiste en decir: no nos equivocamos y no nos equivocamos. En resumen, en la entrevista dice literalmente: “Ha sido correcta la estrategia que seguimos después del fraude,… fue acertado el mantener una postura sin titubeos…no nos equivocamos en la estrategia…Ha sido correcta la estrategia…No nos hemos equivocado en nuestros pronósticos…no hemos errado en nuestros pronósticos…se va a cumplir lo que dije…” La seguridad es envidiable, aunque la insistencia parece excesiva.

Era el prólogo a su festejo del Zócalo en el que anunció la elaboración de un “nuevo Proyecto Alternativo de Nación”. Es triste que el anterior Proyecto Alternativo haya quedado obsoleto en sólo tres años, pero así sucede. Anunció también la integración de un nuevo grupo de notables, encargado de redactarlo y orientar la resistencia. El movimiento, según Pedro Miguel, también en La Jornada, “se encuentra reducido a su mínima expresión” y “ha cambiado tanto de nombre que ya nadie sabe cómo se llama”, pero tiene éxitos de “gran calado”, como son “la supervivencia ante la ofensiva oligárquica” y el “reclutamiento de militantes”.

Es lo único que dice la entrevista: no nos equivocamos, no nos hemos equivocado, no hemos errado, se va a cumplir. Entre líneas se adivinan otras cosas.

 

La Razón, 26 de noviembre de 2009