¿Qué tan mal?

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El informe sobre educación de la OECD de este año trae malas noticias, como de costumbre. La Razón se hace eco: “La burocracia se come 93 % del gasto educativo”; en el texto de la nota, lo que dice el informe: México dedica a educación el 22% del gasto público “mientras que países como Japón, Alemania e Italia destinan menos de 10 por ciento”; por otra parte, “los países que invierten un menor porcentaje de su presupuesto en este rubro tienen un mejor sistema educativo” a juzgar por los resultados de exámenes e índices de titulación. Y uno de los problemas está en que la casi totalidad del dinero se gasta en salarios de maestros. Nada de eso es novedad: gastamos mucho, gastamos mal.

Miro los otros números del informe con curiosidad un poco morbosa, para ver qué tan mal estamos. Primero, el volumen de lo que invertimos en educación. En promedio, para los países de la OECD, el gasto público en educación representa el 5.2% del Producto Interno Bruto: en Alemania es el 4.4% del PIB, en Suecia el 6.8% y en México el 4.8% del PIB. Bien. Al menos en eso no estamos tan mal, dedicamos aproximadamente el mismo porcentaje del producto a la educación pública. Nuestro producto es menor, nuestro presupuesto público mucho más reducido, y por eso educación se lleva una mayor parte del gasto.

Caigo en la cuenta de que también la estructura de nuestro sistema educativo es distinta: en México, el 90% de la población asiste a escuelas públicas. Es decir, el gasto público es casi todo el gasto del país en educación. Miro entonces la relación entre el dinero y la población escolarizada, que también aparece en el informe: el gasto por alumno como porcentaje del PIB per capita es para la OECD de 25.6% y para México de 18.4%. Es lógico: tenemos muchos más alumnos en el sistema público, de modo que en realidad gastamos menos, mucho menos que el promedio de la OECD. Aquí ya empezamos a estar mal.

Tenemos más alumnos, ¿qué significa eso? Para los países de la OECD hay en promedio 16 alumnos por cada maestro en primaria, 13 alumnos por cada maestro en secundaria; en México tenemos 28 alumnos por profesor en primaria y 33 alumnos por profesor en secundaria. Más del doble. Mal también en esto, y a lo mejor también influye sobre los resultados. Aparte de eso, un profesor de secundaria imparte en promedio, en países de la OECD unas 800 horas de clase al año, mientras que un profesor de secundaria en México imparte 1080 horas. Y también hay diferencias en lo que cobran, desde luego. La retribución inicial para maestros de primaria es en promedio de 25 000 euros anuales, la retribución máxima es de 41 900 euros; en Alemania, la inicial es de 38 000 euros y la máxima de 50 000; en México la retribución inicial es de 12 300 euros y la máxima de 26 800 euros al año. Incluso tomando en cuenta las diferencias en el costo de la vida, la distancia parece exagerada. Otro problema: menos maestros de los que harían falta y acaso no tan bien pagados como haría falta.

El panorama empieza a tener sentido y no es muy sorprendente: resulta que el país es relativamente pobre, en comparación con otros de la OECD. Lo que se gasta en educación no es suficiente y se va casi todo en salarios. El 50% de las primarias no tiene ni siquiera una computadora para uso escolar, lo mismo pasa en el 30% de las secundarias, y 60% de ellas no tienen conexión a Internet. Algo más, tenemos en México 43 658 primarias “multigrado”, es decir, escuelas en que el profesor atiende a los alumnos de varios grados simultáneamente, en el mismo salón: representan el 44% de las primarias que hay en el país. En general, por supuesto, son las escuelas de zonas rurales, de pequeñas comunidades, la mitad de ellas con índices de alta o muy alta marginalidad.

También es revelador que de la población que tiene entre 55 y 64 años de edad sólo el 18% tenga estudios de secundaria, mientras que entre quienes tienen de 25 a 34 años es el 39%. Es decir, se ha duplicado la proporción en dos décadas. Y no alcanzamos todavía a tener suficientes escuelas. En los países de la OECD, de la población que tiene entre 25 y 34 años tiene estudios de secundaria el 78%.

En cuanto a los resultados, evaluados a partir del examen PISA, son los que se saben: en promedio, los países de la OECD tienen un 43% de sus estudiantes en los tres niveles más bajos de calificación; en México tenemos al 82% de los estudiantes en esos tres niveles. La calificación global de los estudiantes mexicanos es muy similar, algo inferior a las de Chile y Uruguay, ligeramente superior a las de Argentina, Brasil y Colombia.

¿Qué tan mal estamos en educación? Muy mal. Tenemos los problemas de un país relativamente pobre, de población muy dispersa, en que hace veinte años el 35% de la población no terminaba la primaria. No voy a decir que la culpa no es del SNTE, porque eso no se debe decir; pero, quién quita, a lo mejor la culpa no es del SNTE.

 

La Razón, 12 de septiembre de 2009